jueves 2 de julio de 2009

Fantástico Padre Verne

Que Julio Verne es gran patriarca del fantástico todo el mundo lo sabe de sobras. A mí las novelas que más me gustan son sus ficciones más descabelladas y menos científicas, de las que hoy les traigo muestra.
Nada mejor que empezar con El Pueblo Aéreo, con esa raza perdida de antropoides en el corazón de África. Víctor Aguado, ilustrador de fina sensibilidad pulp de quien les hablé aquí y aquí, es el encargado de poner en escena los avatares de la consabida expedición de blancos. Y carga la mano con los peligros de la jungla virgen, como debe de ser. PINCHEN ENCIMA Y VERÁN QUÉ GRANDES SON LAS IMÁGENES.


¡Ay, relojero Zacarías, qué mal te fue tu pacto con el Diablo enano Pittonaccio, mal acabaste, por blasfemo y ambicioso!
El grande y prolífico ilustrador aragonés Luis Palao, nacido en 1863, dibuja concienzudo y delicioso este cuento de miedo, una de las escasas incursiones de Papá Verne en el terror sobrenatural ...


Ahora una fantasía a lo Radcliffe escrita en 1892, con castillos encantados y falsos fantasmas, que en esta portada de Serrabona más figuran fauna abisal que ectoplásmicas criaturas del más allá...
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Y para terminar, la versión vernesca del tema del Hombre Invisible, El secreto de Wilhelm Storitz, publicada póstumamente en 1910, y al parecer modificada por su hijo Michel Verne. Jaime Juez, otro titán del dibujo, es quien con su línea firme y clara muestra las cualidades transparentes de este maligno alquimista enamorado...
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- El Pueblo Aéreo. Editorial Ameller, Barcelona, sin fecha, colección Grandes autores (presumiblemente años cuarenta).

- El maestro Zacarías. Ramón Sopena editor, Barcelona, 1927.

- El castillo de los Cárpatos. Editorial Molino, Barcelona, 1963.

- El secreto de W. Storitz. Editorial Molino, Barcelona, 1960.

martes 30 de junio de 2009

They saved Hitler´s brain

THEY SAVED HITLER´S BRAIN
Director: David Bradley. Con Walter Stoker, Audrey Caire, Carlos Rivas, Bill Freed. USA, 1963
¡Pobre don Adolfo Hitler! Primero van unos y le cogen el cerebro, luego vienen otros y le roban la picha… así no hay manera, qué falta de respeto, inconvenientes de ser el megavillano Pop por excelencia. Ya veremos dentro de veinte años cómo trata el cine Z a Bin Laden.

Vaya historia de espías más desangelada que nos endiña este David Bradley, llena de planos fijos de personas hablando y hablando, interminables secuencias que no van a ningún sitio y un ritmo que no avanza ni a trompicones. Un profesor secuestrado, su hija que va a buscarlo a la isla tropical de Mandora, gentes que se siguen y no se cruzan nunca… Menos mal que pertenece al subgénero Cabezas Parlantes, y cuando está uno a punto de dormirse, sale un señor y cuenta una versión alternativa a la oficial sobre las últimas horas del Gran Jerarca Nazi.
Resulta que, con la guerra ya perdida, Hitler fue conducido en secreto desde su búnker hasta un laboratorio de mad doctors que le cortaron la cabeza, la metieron en un frasco y la hicieron inmortal. Los SS la sacaron de Berlín y se la llevaron a un chalet en la isla de Mandora, y allí en su redoma continúa la patética existencia del trozo que queda del Führer, rodeado de sus fieles sicarios y planeando tropelías bajo una gran esvástica de risa.
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Contado así parece la caraba, y es verdad que tiene algunas escenas gloriosamente bizarras: los cirujanos saludando brazo en alto a la cabeza, los primeros planos de ésta lanzando de reojo miradas picaruelas o la vez en que sacan a Hitler a pasear metido en un cubo transparente. Pero son apenas diez minutos, poca cosa para redimir otros setenta de invencible y soberano tedio.
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(Este texto se publicó, cómo no, en el último nº del decano de los fanzines europeos 2000Maníacos... ¿Qué hacen que no lo piden YA MISMO a pipoelpayasoborracho@yahoo.es?)

jueves 25 de junio de 2009

...Que cien años no es nada...



¡VIXCA PAPITU!
(Dedicada a doña Rogelia del Montón y su bobo hijo Enriquito)
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Cada vez que constato los tiempos de rearme del nacional catolicismo que vivimos de la mano de nuestra entrañable conferencia episcopal, me da por pensar que cien años no son nada...
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Ya lo sabían los proféticos colaboradores de la revista catalana de humor Papitu, de donde están sacadas estas prodigiosas ilustraciones. Son de 1910, o del 2010, no lo sé a ciencia cierta...
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Lo que yo les diga: ...que cien años no son nada!!

lunes 22 de junio de 2009

Aventuras de Marujita

Un panel de terror y maravilla. Jaime Tomás

Jesús Blasco
Jaime Tomás
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Tomás Porto
El mal según Jesús Blasco

Jaime Tomás and the children of the night

Jesús Blasco

Al enemigo, ni agua! (Tomás Porto)

Enanos tuertos y saurios blancos, por Tomás Porto
El tema del doble maligno, por Tomás Porto
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El bizarro emisario mágico de Tomás Porto

Pili Blasco contra los insectos gigantes

Ratas, murciélagos, calvas y verrugas: lo feo como sinónimo de maldad (Jaime Tomás)
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Hoy presentamos la nueva sección
Fantasías no tan blancas:
LAS AVENTURAS DE MARUJITA

Desde que mi memoria recuerda, y ahora que ando medio gagá lo hace nítidamente acerca de tiempos remotos, me ha gustado a rabiar la fantasía blanca, esa de los cuentos de hadas y duendes tan pródiga en su fondo en elementos terroríficos.

Sus figuras están en la raíz última de todos nuestros temores adultos, son su esencia: la bruja, el mago, el canibalismo, la pérdida, el rapto, la realidad oculta, la metamorfosis... todo está ya en estas narraciones.

Y hay que ver qué artistas se dedican a ellas: cumbres estéticas despreciadas por los ignorantes por dedicarse a los niños, dibujantes ENORMES hoy olvidados. Yo se los enseñaré, les guste o no.

Para inaugurar esta nueva sección del Desván nada mejor que esta colección editada en formato folletín por el grandioso editor Molino en plena posguerra, de 1939 a 1943.

El escritor de la casa José Mª Huertas Ventosa se encargó de redactar las andanzas de esta pequeña habitante del mundo feérico con un punto de cuento de miedo, como debe ser, que los niños adoran inquietarse. Y los viejos como yo, también.

jueves 18 de junio de 2009

The Monster and the Ape


Cine Primate presenta...
THE MONSTER AND THE APE
Director: Howard Bretherton. Con Robert Lowery, Ralph Morgan, George McReady, Carole Mathews, Willie Best. USA, 1945

Una película de los cuarenta, serial en quince episodios, con un robot de cartón, sabios locos, una pandilla de hampones y Ray "Crash" Corrigan vestido de gorila... ¿Cabe mejor perspectiva? A mí no se me ocurre, la verdad... y sin embargo la sombra de la decepción acecha tras ingredientes tan sabrosos como estos...









Todo serial que se precie debe ser una fiesta desenfadada y loca, con acción incesante que quite de pensar al espectador. No faltarán golpes, peleas, persecuciones, héroes al borde la muerte, muchachas gritando aterradas, caballeros de traje y sombrero y extrañas maquinarias que suenen a amenaza.
Y esto lo cumple con creces esta producción, a pesar de abundar también en tiempos muertos y de incurrir en el pecado más común del género: plantearlo todo en el primer episodio y repetir el mismo esquema en cuantos capítulos vengan detrás. Claro que plásticamente es tan hermoso que se le puede perdonar sin resentimientos.





Ralph Morgan, un grandioso secundario con bigote muy querido en esta casa, ha inventado un Hombre de Metalógeno, criatura cibernética de hojalata a la que dota de un rostro la mar de singular. Su rival, el traidor profesor Ernst, intentará por todos los medios robarle el androide para hacer con él barrabasadas de las suyas.

Para conseguir su malvado propósito cuenta con la ayuda de Thor, el gorila del zoo, a quien saca de su jaula a voluntad para lanzarlo contra las fuerzas del bien. Por medio ya pueden imaginar: peligros sin cuento, sopapos a granel, viajes en coche, laboratorios parcamente dotados...
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¿De qué me quejo, pues? Se lo diré... ¿Conciben ustedes juntar en el mismo filme a dos colosos de la fantasía más desquiciada, el mono y el monstruo mecánico a los que alude el título, y que NO LLEGUEN A ENFRENTRARSE JAMÁS? Mira que hay quince entregas para que se produzca el encuentro por el que cualquier fan suspira ... ¡Pues ni por esas!!

Hay que ser un asno de tomo y lomo para consentir semejante cosa. Thor, que asoma bien poco, es abatido de un tiro sin pena ni gloria antes de que el serial acabe; el Hombre de Metalógeno regresa a su silla donde se pasa sentado la mitad del serial... Y el público llora de rabia ante la oportunidad perdida. Dejar escapar así lo que hubiera sido el combate más grande del cine fantoche de todos los tiempos... ¡¡Arrenegados sean!!

viernes 12 de junio de 2009

Hombres y fieras

"El rinoceronte. ... es sumamente irritable y peligroso su encuentro, por la fuerza de su embestida..."

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"Gorila en intento de fuga. ... habita los profundos bosques de la Guinea. Tiene fuerza extraordinaria y llega a pesar más de doscientos kilos..."


"Lucha con el oso pardo"


"Al acecho de las caravanas. El león de Berbería acostumbra a seguir a las tribus nómadas, de cuyos ganados se alimenta..."


"El asalto de la pantera"


"Un leopardo escondido. ... su andar es tan cauteloso que la presa no tiene tiempo de huir y perece en las garras de la fiera".


"Caza del hipopótamo. ... los indígenas les dan caza unas veces con arpones y otras con trampas que ponen en su camino."


"El ágamo y la cobra" ... el ágamo pertenece al género de los saurios, y vive en las estepas de Rusia y principalmente en África, cerca de los lugares habitados por el hombre..."


"Lobos hambrientos en Rusia. ...se les coge con trampas y cepos, y también con carne envenenada."

"Surge el oso gris"


"Ardid de caza. ... los indígenas para cazarla llevan un trapo para que lo muerda el reptil y aprovechan ese momento para matarla."

"La risa de la hiena. ... animal vil y cobarde, su caza es muy escasa debido al terror supersticioso que infunde a los indígenas. Se alimenta de carroña y carnes descompuestas"
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El Zoológico Negro del Abuelito presenta...
HOMBRES Y FIERAS
Un album del gran Gutmaga para la Editorial Vasco Americana, 1963

No siempre anduvieron detrás de los animales una recua de ecologistas, como pasa ahora. Hasta hace bien poco, de las fieras no podía esperarse sino mordisco traidor y garra degolladora; en consecuencia, su caza constituía espectáculo que devino en género. Tanto en el pulp como en el cine, el tebeo o el cromo. Hoy felizmente extinguidas, el miedo a las bestias se sirve desde la televisión en forma de mala conciencia, únicamente.

Manuel Gutiérrez Garulo "Gutmaga", el maestro del pop ilustrador de libros y cromos de quien ya les hablé aquí , es el autor de este prodigioso album, lección de darwinismo práctico variada y contundente. Puñetazos de colores de cuando la sangre era roja de puro sincera. Como la poesía que destilan los textos que les acompañan, descarnada y sabia.

miércoles 10 de junio de 2009

Frankenstein 1970

FRANKENSTEIN 1970
Director: Howard W. Koch. Con Boris Karloff, Don Barry, Jana Lund, Tom Duggan, Charlotte Austin. USA, 1958
Dedicado a mi nietecito Angeluco10, de Cantabria

Hombre cabal y coherente, la única ocasión en que San Boris interpreta al Doctor Frankenstein lo hace en una producción cercana a la zeta, prolongando veinte años más tarde su peregrinar por las casas de bajo presupuesto tipo Monogram. Dirige y produce Howard W. Koch, un equivalente moderno de señeros titanes del escatimo como aquellos dos célebres Samueles, Katzman y Newfield.


Vaya usted a saber porqué se bautiza al filme con lo de 1970, si es de 1958. ¿Será porque en sintonía con las paranoias del momento, la energía atómica es la que anima la vida del Monstruo? El caso es que la película no acaba de encontrar su tono, a caballo entre la voluntad de imitación de las gloriosas sombras góticas de los años treinta y las moderneces del terror de braguita y camisón tan propias de los sesenta. Menudo lío cronológico-estilístico...

El actual Frankenstein, obsesionado como debe ser por proseguir la obra de sus ancestros, vive en su castillo rodeado de árboles secos y retorcidos, brumas y pantanos. Para financiar sus locos experimentos, alquila la mansión a un equipo de cine que rueda allí una nueva versión de la historia eterna de Mary Shelley. Y es que no tiene más ilusión el sabio doctor que la de comprarse para él sólo un reactor nuclear con el que animar cadáveres cumpliendo así su misión en la vida.

De rostro deforme, maníaco y exaltado, a Boris le pone nervioso tanta jovencita pululando por sus dominios. Vive solitario, odia a la humanidad y tiene en su laboratorio -aséptico y pulcro, lejos de las roñas y telarañas tan queridas por su antepasado- un monstruo vendado que más parece momia macrocéfala que criatura frankesteinesca al uso. El doctor se dedica a tocar el órgano en sus momentos de relajo, síntoma inequívoco de su peligrosa locura.

Goticismos muy a lo mexicano, pobres y efectivos; algo de carne fresca proporcionada por las actrices de la producción que se rueda en el castillo; profusión de tumbas, subterráneos y lugares comunes... nada basta para espantar el fantasma de la vulgaridad, que asoma implacable a lo largo de un metraje que se hace demasiado largo en sus escasos ochenta minutos.
Y es que no basta a tales alturas con evocar los fantasmas estéticos del pasado y añadirles un poco de energía atómica y otro poco de piernas de bellas señoritas... Me sabe muy mal por Karloff, mas la cosa no acaba de cuajar. Pero, qué demonios, siempre nos quedan los torpes deambulares de la criatura, las cicatrices del rostro de Boris o las carreras de espantadas mozuelas entre pasillos mal iluminados... con tan poca cosa ya nos conformamos, aunque no sea suficiente para salvar una producción raquítica aquejada de falta de ingenio. Nadie es perfecto, ni el santo Boris siquiera...

domingo 7 de junio de 2009

Siete estrellas... y una más

EL ESPÍRITU DEL PULP
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Ahora que han sacado la película de la Hammer "Sangre en la tumba de la momia", una de las escasas de la casa británica que quedaban inéditas por estos pagos (y que aprovecho para recomendarles que no se gasten los cuartos, que es un truño de campeonato), es un buen momento para que les enseñe la novela que la inspira, una obra de San Abraham Stoker, nada menos.

Vean qué extraño arte! Portada de Bocquet, más adecuada para un policial que para una obra fantástica, ilustraciones rarísimas de autor anónimo que sólo firma "F", que no captan en absoluto el espíritu de la pieza... ¡qué le vamos a hacer! Es una primera edición, de 1936... torpe y todo, tiene su encanto.

De propina les dejo un título de 1942, "El hombre de la Media Cara", una endeble historia de falsos vampiros a cargo del literariamente olvidable Sidney Horler... pero menudo portadón que luce!! Eso la redime, y con creces. ¡Así tenían que ser todas la cubiertas de los pulps!

miércoles 3 de junio de 2009

A la conquista del Polo

A LA CONQUISTA DEL POLO
Director: Georges Meliés. Con actores desconocidos. Francia, 1912

Ay, nietucos, hay ocasiones en que la cosa esta de la mula cibernética -que bendita sea su existencia mal que le pese a las autoridades- da unas alegrías tales que a punto están de acabar con mi frágil corazón, más avezado a disgustos y rabietas que a gozosas nuevas.

Un alma bondadosa ha puesto a disposición de los pobres los cinco Dvds, cinco, que componen la impecable reedición restaurada de la obra completa (que se conserva) de San Jorge Meliés. Un universo de inusitada belleza rescatado, al alcance de todos los españoles.

Ayer me vi una de la que sólo había oído hablar, A la conquista del Polo, producción de 1912 considerada uno de los proyectos más ambiciosos de su realizador. Quedo sin palabras. Es tal la belleza y fascinación que emana de cada uno de sus planos que no puedo evitar que una fuerte emoción me embargue durante la proyección, hasta que pierdo el oremus, la objetividad y hasta el sentido común.

Para el inveterado cinéfago visionar Meliés es retornar al ojo virginal, tener el privilegio de convertirse en el asombrado espectador que descubre el cine por vez primera. Las tramoyas teatrales, los trucos, la estética, el vestuario, los cartones pintados, todo conforma un mundo aparte de la realidad, en el que encima y por efecto del tiempo transcurrido, tan fantásticos aparecen las hadas o los duendes como cualquiera de los señores con chistera y mostacho que tanto se prodigan.




Narra este mágico cortometraje (no llega a veintidós minutos) la carrera emprendida por distintos vehículos a cual más estrafalario hasta el Polo, centrándose en el viaje realizado por el Aerobús del Ingeniero Maboul, especie de avión coronado por una testa aviar. Una delegación de representantes de distintos países la tripula; me confortó descubrir entre ellos al español señor Cerveza, inconfundible gracias a su sombrero mejicano y sus melenas negras.




Llegados a su destino, los profesores se ponen a bailar y reír hasta que se topan con un gigante de hielo que fuma en pipa y devora a algunos de ellos, indudablemen-te la estrella del filme, primer coloso antropomorfo en aparecer en celuloide.


Comedia maravillosa, fantasía como de cuento y sobre todo una joie de vivre (esto siempre queda mejor ponerlo en francés) que se conserva contagiosa e intacta cien años después. Ahí les dejo ahora, que voy a tomarme otra de las píldoras de la eterna juventud del Doctor Meliés. Si ustedes fuesen cabales, lo mismo harían.

lunes 1 de junio de 2009

El Murciélago

EL MURCIÉLAGO

"Los últimos ejemplares de Los vampiros del aire están ilustrados por un joven dibujante, derechito a trabajar nada más salir del campo de concentración francés al que fue a parar como miembro del ejército republicano. Se llama Guillermo Sánchez Boix y firma desde un principio como Boixcar. El futuro autor de las muy bizarras Hazañas Bélicas empieza su carrera con un personaje único, un justiciero tenebroso conocido como El Murciélago".
"Dotado de poderes hipnóticos, amo de una recua de quirópteros que arroja sobre sus enemigos, y capaz de lanzar una especie de mini rayos con las manos, este superhéroe español sustituye los ridículos pijamas de sus colegas del otro lado del Atlántico por un elegante frac, bien que su rostro aparece cubierto por minúsculo antifaz. Se enfrenta con ahínco al misterioso Señor Z, científico desquiciado habitante de una mansión solitaria desde la que con sus macabros inventos de destrucción masiva, que se dice ahora, está empeñado en fastidiar a la humanidad sin que lleguemos a adivinar el alcance de sus propósitos".
"Venga de fabricar bombas y rayos mortales, incluso aliarse con un tropel de chinos difrazados, total para recibir invariablemente los correspondientes guantazos que el héroe le propina antes de enviarlo a chirona. Del Murciélago nada se sabe, ni quién es ni lo que pretende, ni porqué actúa como lo hace; su argumento deja sobre el mantel un montón de preguntas que su autor no parece tener demasiado interés en contestar. Lo que importa no es más que el asombro del espectador, otra vez sumergido en un ambiente muy pulp de ribetes terroríficos con sabios locos, castillos siniestros, sectas asiáticas y galanes con bigote."
(Texto extraído del artículo "Tebeos de miedo", publicado por el Abuelito en el último número de la COLOSAL revista magazine Mondo Brutto. ¿Qué demonios hacen que todavía no la han comprado?)

jueves 28 de mayo de 2009

La donna scimmia

Cine Primate presenta...
LA DONNA SCIMMIA
Director: Marco Ferreri. Con Ugo Tognazzi, Annie Girardot, Achille Mageroni, Filippo Pompa Marcelli. Italia, 1964.

...San Rafael Azcona, San Luis Berlanga, el Beato Marco Ferreri... figuras del panteón desvanesco no muy pródigas en apariciones, barridas como están ante la avalancha de monstruos de goma y héroes de folletín que suelen copar las entradas de este lugar donde resido. Hoy salen a colación Azcona y Ferreri como autores de una de las cumbres más heterodoxas del Cine Primate, esta Mujer Simio que vi el otro día pirateando la señal de la antena parabólica del soplagaitas de mi vecino.



Una cosa magistral, basada por increíble que parezca en una historia real hasta en sus más escabrosos detalles. No debería ni escribir sobre ella porque el Señor Feliu lo ha hecho ya con inigualable acierto AQUÍ. No sigan leyendo sin visitar antes ese lugar, que verán como salen menos ignaros de lo que entraron. ¡¡No me sean vagos, carajo!!
Sabrán que tras filmar en España tres títulos exquisitos de neorrealismo esperpéntico, el señor Ferreri ha regresado a la Italia que le vió nacer. Mas llevaba bajo el brazo el guión de esta Mujer Simio que el eximio Azcona redactase para él. Allí, en su tierra, lo ha rodado.


La peripecia de Ugo Tognazzi, un sinvergüenza que encuentra una chica muy peluda acogida en un hospicio y la convence para que se exhiba como Mujer Mono, tiene la crueldad extrema que sólo las grandes comedias poseen. Esas que se recrean en recalcar la inmensa broma pesada que termina por ser esta vida...
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Hay que ver cómo en la mejor tradición picaresca enseña Ugo a la moza a comportarse como un primate, exhibiéndola en biquini en un garage de barrio donde ha colocado unas viñetas alusivas a su encuentro en la jungla y, vestido de explorador, le hace trepar a un árbol de juguete y hacer cucamonas para gozo del público.




Más tarde, cuando casarse con la simiesca hembra sea el último recurso para seguir explotándola, Ugo lo hará en ceremonia pública tan modesta como grotesca. Lo malo es que una vez contraído el matrimonio, la señora exige al varón que cumpla íntegramente con sus deberes conyugales... a todo hay que hacerse el ánimo si uno quiere vivir trabajando el mínimo!
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Buenos cuartos ganan con un numerito erótico en los teatros, danzarina exótica ella y matador de simios de trapo él; escenas de insuperable bizarría que conservan todo su salvajismo subterráneo intacto. Como ese demoledor final, que no les cuento, tomado de la realidad y que nadie en su sano juicio se atrevería a soñar.



Háganme caso y bájense esta obra maestra, que el italiano, cuando uno afina la oreja, es idioma fácil de entender, y por degustar esta pieza sibarítica bien vale la pena que hagan un esfuerzo... ¡haraganes!

lunes 25 de mayo de 2009

The thing that could not die

THE THING THAT COULDN´T DIE
Director: Will Cowan. Con William Reynolds, Andra Martin, Jeffrey Stone, Caroline Kearley. USA, 1958

Si hay una clase de cine que me guste tanto como el de Señores Vestidos con Traje de Gorila es el género de Las Cabezas Parlantes. Como el otro, es la ficción máxima, insuperable. Para creerse cualquiera de las películas en que intervengan uno de estos dos artefactos asomando su facha contundente y grotesca hace falta un ejercicio de fe de tal magnitud que sitúa al esforzado espectador al borde del éxtasis. Vale la pena, pues si se consigue alcanzaremos la felicidad del creyente cada vez que una testa separada de su cuerpo se ponga a hablar delante de nuestras narices.


Esta que les traigo hoy es canónica: fíjense que hasta parece mejicana. Hecha con cuatro pesetas y unos gramos de locura generosamente salpicados por el metraje, cuenta la historia de tres palurdos que encuentran enterrado un cofre que contiene la cabeza viviente de un malvado hechicero blanco condenado en su día a morir decapitado por Sir Francis Drake.

Sí, nietucos: la cabeza de un señor con barbas, que mira con muy malas pulgas y guiña los ojos en cuanto la sacan a la luz. Además tiene poderes hipnóticos, qué se creían, y engatusa a cualquiera con su verborreica labia. Altas cimas estéticas se alcanzan en las escenas en que un gigante tontorrón pasea el despojo viviente de un lado a otro, antes de guardarlo en un ropero, detrás de unas cajas de zapatos como si fuese un trasto.

A los gritos de "¡Satán todavía vive!" y "¡Tengo sed de sangre humana!" el maléfico cráneo logra unirse a su cuerpo resucitado. Deseado triunfo del disparate que podría elevar a esta Cosa que no Podía Morir a los altares, si no fuese por una iluminación plana, una planificación rutinaria, unas interpretaciones de pena y una completa ausencia de atmósfera. Ingenua a rabiar, sí, pero perfectamente capaz de cumplir con las expectativas del fan más irredento. Yo mismo, sin ir más lejos.

miércoles 20 de mayo de 2009

Los héroes del cine mudo

Dedicado a mi nieto Vincenzo Insano, eximio poeta de Pulpnivoria
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Nietucos todos, hoy es día de fiesta y regocijo. Esta es la entrada número 200, así que lo celebraré estrenando la magnífica cabecera del Desván que ya pueden ver ahí arriba en sustitución de la vieja. También sale Lugosi, no sufran por ello... ¿Qué les parece? Grandiosa, eh?
Sigue la conmemoración con esta colección de folletines que les ofrezco en exclusiva, ilustrada por el gran dibujante catalán Serra Massana, de quien ya les mostré sus cavernícolas españoles en La conquista del fuego. De la sabiduría de su puesta en escena y la sobria elegancia de su trazo nada les digo, pues salta a la vista de cualquiera.
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De esta Biblioteca de Hombres Intrépidos, de editor barcelonés desconocido, no he encontrado referencia ni el magno libro de Eguidazu y Tarancón Del folletín al bolsilibro, que todos ustedes tendrían en sus casas si fuesen personas cabales. La fecho más o menos hacia 1926 o 27.

El caso es que, como testimonio vivo del hermanamiento de los medios en esto de la cultura popular que tanto nos gusta, estos modestos folletines toman por protagonistas a los héroes del cine mudo, a los que hacen vivir aventuras apócrifas como muestra del desprejuiciado concepto de los derechos de autor que se tiene por estos pagos en la época.
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Vean aquí con el mismo atuendo con que aparece en pantalla al Pirata Negro que encarnase San Douglas Fairbanks en 1926. Pinchen en el nombre si quieren saber más, que ya les he dicho que yo hoy estoy de fiesta.

Buck Jones es una estrella de Hollywood que con su auténtico nombre ha protagonizado un montón de westerns entre 1917 y 1942, a veces hasta diez por año. Pinchen aquí y pásmense con su copiosa filmografía.


De Buffalo Bill, el primer héroe del primer folletín moderno, qué les voy a decir... ignoraba que entre la filmografía silente del personaje se encontrase una película de 1914 interpretada por el mismísimo William F. Cody... aquí encontrarán más detalles sobre este asunto.


El británico salteador de caminos Dick Turpin protagoniza al menos una docena de cintas y seriales entre 1913 y 1926. No he podido ver ninguna, ay, así que he tenido que conformarme con obtener la información de aquí. Hagan ustedes lo propio si quieren salir de su ignorancia alguna vez.

Hoot Gibson empuñó sus revólveres durante cincuenta años sin parar, de 1910 a 1960. Casi doscientos westerns cuentan con su presencia rotunda y sus viriles maneras.

¡Qué diría el pobre Tom Mix cuando se enterase de su participación en la Guerra de los Boers! Como en las Vidas imaginarias de Marcel Schwob, la persona real vive una existencia inventada de maravilla y de gloria. Sí, nietecillos: también El capitán Blood tuvo versión muda antes de la celebérrima de San Errol Flynn que doy por supuesto que todos conocen. Se rodó en 1924 sobre la novela de Sabatini. ¿Alguien puede decirme dónde encontrarla? Harían muy feliz a su Abuelito...

Y no, de este Capitán Drake no sé nada de nada. Ni me consta como personaje de otros folletines, ni lo encuentro como héroe de cine, ni conozco novela alguna en la que aparezca. Así que a ver si alguno de ustedes me echa una mano, que ya está bien de que tenga que hacerlo todo yo solito, demonios!

domingo 17 de mayo de 2009

Curse of the Faceless Man / The four skulls of Jonathan Drake

Canal Desván presenta Dos por el precio de una. Hoy con nuestro invitado especial el señor...
Edward L. Cahn
Dedicado a mi agudo nietecito Vivaldo Moore

Con esto de no tener ni televisón por cable, ni tedeté, ni satélites, ni cristo que lo fundó, que vivo muy conforme con mi viejo Telefunken, me veo yo solito cada ciclo que para qué. Estos meses echan en Canal Desván la obra completa de don Eduardo L. Cahn, presentada cada noche por el espectro gangoso de Alfonso Sánchez. Ustedes se lo pierden, por modernos.

Emitieron ayer doble programa de este coloso de la genuina serie B, un hombre capaz de multiplicar escenarios -uno por uno son cuatro en manos de Cahn-, tal es su habilidad a la hora de sacar partido a los escasísimos recursos disponibles. Con su cámara y su inquieto montaje, el Gran Khan se atreve con todo. Y casi siempre sale airoso.
Para muestra un botón, la modestísima película Curse of the Faceless Man (1958), una historia ingenua y eficaz que vuelve sobre lugares comunes de los que nos gustan: reencarnaciones, momias, diálogos inverosímiles, un equipo científico reducido al mínimo y sobre todo un monstruo de caminar vacilante, verdadera razón de ser de estas producciones.

Con esa manía que tienen las momias de tomar a la primera moza con que se cruzan por aquella otra que les tenía sorbido el seso hace dos mil años, el cuerpo redivivo de Quintillus Aurelius, un gladiador petrificado de la ciudad de Pompeya, la toma con un pintora moderna a la que no cesa de perseguir en todo el metraje. Venga de despertar, de deambular y de romper cuellos y cuanto se le ponga por delante.

El impecable pulso narrativo del Gran Kahn, una iluminación que trasciende con creces la pobreza de la puesta en escena y unos esforzados maquillajes de Charles Gemora -el antiguo Hombre Simio de Hollywood- salvan este filme. Gracias les sean dadas, que así este Hombre sin Cara entra directo en el senil Olimpo del Abuelito...


La semana anterior pusieron la mejor que he visto de este titán del destajismo fantástico. Las cuatro calaveras de Jonathan Drake (1959), fíjense qué título más bonito.

Cuenta este filme con un montón de aciertos. Al habitual tino de Cahn en la puesta en escena, planificación, iluminación y montaje se suman esta vez unos grandes actores. Vean sino a don Henry Daniell, especialista en componer ofídicos villanos, haciendo aquí de sacerdote amazónico camuflado que vive con un cuerpo cosido a su cabeza desde hace doscientos años.
Los más avispados lo recordarán como Moriarty en algunos títulos de la saga Rathbone/ Holmes; nadie, en todo caso, dejará de caer seducido por sus modales adustos, su seca e implacable mirada, sus dientes apretados en perpetua mueca de desdén.

El argumento es loco, como suele suceder con este Cahn de mis desvelos. No se lo cuento, básteles saber que el meollo del asunto gira en torno a cabezas reducidas -un tema poco usual en el fantástico, a pesar de su gran plasticidad-, confeccionadas por Daniell en un sótano con ayuda de un jíbaro zombie que mantiene su boca cosida y calza sandalias de piel humana.

Especial interés tienen los repetidos planos que muestran el proceso de hervido y reducción de las cabezas, por gentileza de nuevo del especialista en efectos Charles Gemora, a quien otro día consagraré una entrada entera. Por hoy les dejo, avisándoles una vez más que de que no me gusta nada que se tomen a chufla películas como esta, que una cosa es el frikismo ese tonto que dicen ustedes, y otra las buenas maneras cinematográfi--cas, de las que estas cuatro calaveras andan más que sobradas.

miércoles 13 de mayo de 2009

Tiemble con Boris Karloff

NARRACIONES GÉMINIS DE TERROR - 1
Dedicado a mi nietecito Robol, amo y señor del Mundo Bocado

¡Miren qué colección de librotes más moderna que les traigo hoy!! Como son muy instructivas, les guste o no pienso enseñarles en sucesivas entregas todas y cada una de las portaditas de la serie, que me la he encontrado completa en un cajón de cuando mi nietecito Jaime se la compraba allá por 1968.
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Se llamó la cosa Narraciones Géminis de Terror, uno de los últimos pulps nacionales de miedo nutrido por relatos extranjeros de toda laya. Aquí descubrió el españolito del tardofranquismo a los autores de Weird Tales: Lovecraft, Howard, Seabury Quinn, Robert Bloch y Cía; a escritores consagrados como Andreiev o Borges; a los grandes clásicos del género como Algernon Blackwood o Sheridan Le Fanu. Un verdadero festín.

Los primeros números llevan bonitos dibujos interiores de los que les enseño un montón, entonces se ilustraban hasta las cabeceras como ven. Las portadas son todas de Enrique Torres, Enrich, versiones la mayoría de imágenes de las por estos pagos desconocidas Creepy y Eerie. Se agradece mucho su fidelidad a la estética del terror clásico, con sus monstruos, sus sombras y sus caras feas.

Nada menos que a San Boris Karloff se trajeron de matute para inaugurar la colección. ¿Acaso inspiraría los poéticos textos publicitarios que aparecen en las contraportadas? Quién sabe... (CONTINUARÁ)